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Guía de cuidado

Cómo cuidar tus zapatos de piel para que duren años

Un zapato de piel bien curtida no se desgasta: envejece. Con cuatro gestos sencillos, un par artesanal puede acompañarte una década y ganar carácter con cada año. Esto es lo que recomendamos a quienes compran en nuestro taller de Crevillent.

La rutina que recomendamos

  1. Cepíllalos después de cada uso

    Treinta segundos con un cepillo de cerdas suaves quitan el polvo y la arena, que son el verdadero enemigo: actúan como lija en los pliegues. Es el gesto que más vida añade a un zapato.

  2. Hidrata la piel una vez al mes

    La piel es materia viva: si se seca, se cuartea. Aplica una crema incolora o del tono del zapato con un paño de algodón, en círculos, y deja absorber toda la noche. En verano, cada dos o tres semanas.

  3. Alterna: no uses el mismo par dos días seguidos

    La piel necesita 24 horas para soltar la humedad del pie y recuperar la forma. Alternar entre dos pares casi duplica la vida de ambos.

  4. Si se mojan, nunca cerca del calor

    Rellena con papel de periódico y deja secar a temperatura ambiente, lejos de radiadores y del sol directo. El calor reseca y deforma la piel de forma irreversible. Cuando estén secos, hidrata.

  5. Guárdalos con horma o rellenos

    Unas hormas de cedro (o, en su defecto, papel) mantienen la forma y absorben humedad. Guarda cada par en su bolsa de tela, nunca en cajas de plástico cerradas: la piel necesita respirar.

  6. Sandalias y zuecos: cuida también la suela

    En los modelos con suela de madera o yute, evita charcos y superficies mojadas. Si la suela de yute se oscurece, es normal: es la fibra asentando. La piel de la parte superior se cuida igual que cualquier zapato.

¿Buscas un par que dure?

Todo lo que hacemos en el taller está pensado para envejecer bien: piel curtida en España, costuras reales y suelas reparables.